Después de la tragedia sucedida la semana pasada en Nuevo León por el incendio en el Casino Royale donde perdieron la vida casi medio centenar de personas, se ha venido perdiendo el enfoque de lo que implica que en el país sucedan estos hechos.
Cuando el Presidente Felipe Calderón se dirigió a este hecho como uno de terror, tal vez tenga razón, ya que uno de los propósitos de estos grupos es generar miedo entre la población y las autoridades, el objetivo lo cumplieron gracias a la cobertura mediática y la ineficiencia de las autoridades de evitarla o tratar de disminuir el número de victimas.
La extorsión, es algo que debe preocupar y ocupar a los niveles de gobierno, no sólo en Nuevo León sino en gran parte del territorio nacional la extorsión se ha convertido en un negocio rentable para los criminales(diversificación de sus actividades) además que poco se ha castigado y perseguido, lo sufren desde locatarios de tiendas hasta grandes empresarios pasando por familias que reciben llamadas de algún familiar supuestamente secuestrado o por secuestrar, la extorsión es un delito que agrava la vida de las familias y las autoridades poco han hecho para combatirlo.
En algún momento, se trato de culpar a las irregularidades de protección civil que no cumplía el Casino, en efecto, el número de victimas pudo haber disminuido si este establecimiento hubiese contado con lo que los reglamentos dictaminan.
Pero tanto como las irregularidades, terrorismo, extorsión, ejecuciones, secuestros, colgados de puentes, balaceras, sólo se dan si existen las condiciones, se han hablado de muchos pero hay una que quiero resaltar porque se ha tocado poco y es la condición es que no hay vigilancia ni seguridad.
Lo anterior implica que las corporaciones policíacas no están siendo eficientes en protección y vigilancia de la sociedad, hay que hacer una seria evaluación de ¿donde están los policías?, es mejor ¿qué cuiden a los funcionarios? ¿sus rutas? ¿sus casas?¿los edificios públicos? O donde nos convienen que estén los policías, pero no los pertenecientes a las corporaciones federales o al ejercito, sino los estatales y municipales que son quienes tienen esta tarea primordial.
APUNTE
el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto reiteró el testimonio de agradecimiento y reconocimiento a las fuerzas de nuestro país, al Ejército Mexicano, por el apoyo que ha brindado de manera conjunta con distintas instituciones, no sólo en el combate al crimen organizado, sino también en los momentos difíciles causados por desastres naturales en el territorio mexiquense.
PUNTO Y SEGUIDO.
Después de las tragedias ocurridas en el norte del país, se levantaron voces en contra de la estrategia del Presidente Calderón, al que algunos la han calificado de fallida, pero parece que estos posicionamientos se deben entender que son simplemente para lucrar políticamente y no para aportar para complementar la estrategia actual o para cambiarla.
Primero los opositores a Calderón, tanto PRI y PRD se quejan de los niveles de violencia que se están desatando pero recordemos que quienes fueron los iniciadores de esta “guerra” fue el propio PRD con su gobernador Lázaro Cárdenas Batel quien solicito ayuda para realizar el Operativo Conjunto Michoacán.
Segundo, hoy el PRI es quien es el más activo en criticar los desconocidos resultados de esta cruzada contra el crimen organizado, sus gobiernos obviamente por los resultados electorales son quienes más Estados tienen presencia de estos Operativos: Tamaulipas, Nuevo León, Chihuahua, Coahuila y Quintana Roo. Pero tampoco el PRI ha podido coordinar su discurso ya que la ola de violencia de Nuevo León ha exhibido la debilidad de las instituciones que dirige Rodrigo Medina y el sabe que no puede enfrentar a las fuerzas del crimen organizado con sus instituciones, el envío de mayor número de tropas del ejercito y elementos de la policía federal sin duda es un acuerdo entre el Gobierno del Estado y el Federal, lo que dice que coincide en que la presencia de las fuerzas del orden son un mecanismo para disminuir la violencia y el crimen, de no ser esto así el Gobernador Medina tenia que oponerse al reforzamiento de las lineas federales, ya que según muchos priístas son los que descomponen el ambiente de seguridad en los Estados, y el mismo Medina debía haber propuesto una estrategia alternativa para poder frenar lo que aqueja a la población.
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lunes, 29 de agosto de 2011
domingo, 25 de abril de 2010
Cultura Militar
Varios teman han salido a la luz en la guerra contra delincuencia organizada, que lanzo el gobierno federal como parte de su estrategia para que el Estado recupere los espacios perdidos ante las actividades ilícitas.
Desde conocer el tamaño, capacidades de las mafias la forma en que operan y que tanto ha permeado en la sociedad hasta las tareas del ejercito en esta labor que trata de someter a las fuerzas del crimen.
En un escenario en el que el ejercito y la marina se pueden encontrar en cualquier momento dentro de su servicio con alguna célula criminal y se puede desencadenar un fuerte enfrentamiento en el que sin importar las fuerzas castrenses pueden acabar con criminales o con algún ciudadano que deambule por el momento, pero también los criminales lo hacen y no hay voces que se quejen al respecto.
En los debates para construir nuevas reformas para que el país pueda responder a las exigencias de la ciudadanía se ha pensado desde refundar la republica hasta crear mejores sistemas fiscales, hacendarios, políticos y electorales, pero muy pocos han tocado el tema de una cultura militar, no porque el tema pareciera poco importante sino porque los métodos parlamentarios utilizados no parecen estar a la altura para generar una nueva era en las relaciones civiles-militares.
Recientemente se aprobaron las reformas a la Ley de Seguridad Nacional, en la que queda prácticamente como está en materia de fuero militar, asunto pendiente ya que ante la ola de abusos a los derechos humanos, para algunos movimientos sociales parecen expresar que el ejército resulta intocable y habría que pensar en reducirle el fuero.
Nuestras fuerzas armadas todavía no están en sintonía con el ritmo de apertura y democracia del resto del país, pero también esta no es tan fácil porque hay que recordar que el ejército es parte de nuestro patrimonio cultural. Como una institución ampliamente respetada y honrada por los mexicanos, debe ser protegida ante el desgaste de una guerra contra un enemigo que esta en todos los sectores de la estructura social y que también permite ser desprestigiada por los vacíos legales y atacada por los oportunistas políticos.
Aun cuando desde los sectores políticos exista la tarea por la restauración del respeto por las fuerzas armadas, también debe ser objeto de análisis y tener bajo observación los incidentes generan toda una crítica a la cultura militar.
Desde conocer el tamaño, capacidades de las mafias la forma en que operan y que tanto ha permeado en la sociedad hasta las tareas del ejercito en esta labor que trata de someter a las fuerzas del crimen.
En un escenario en el que el ejercito y la marina se pueden encontrar en cualquier momento dentro de su servicio con alguna célula criminal y se puede desencadenar un fuerte enfrentamiento en el que sin importar las fuerzas castrenses pueden acabar con criminales o con algún ciudadano que deambule por el momento, pero también los criminales lo hacen y no hay voces que se quejen al respecto.
En los debates para construir nuevas reformas para que el país pueda responder a las exigencias de la ciudadanía se ha pensado desde refundar la republica hasta crear mejores sistemas fiscales, hacendarios, políticos y electorales, pero muy pocos han tocado el tema de una cultura militar, no porque el tema pareciera poco importante sino porque los métodos parlamentarios utilizados no parecen estar a la altura para generar una nueva era en las relaciones civiles-militares.
Recientemente se aprobaron las reformas a la Ley de Seguridad Nacional, en la que queda prácticamente como está en materia de fuero militar, asunto pendiente ya que ante la ola de abusos a los derechos humanos, para algunos movimientos sociales parecen expresar que el ejército resulta intocable y habría que pensar en reducirle el fuero.
Nuestras fuerzas armadas todavía no están en sintonía con el ritmo de apertura y democracia del resto del país, pero también esta no es tan fácil porque hay que recordar que el ejército es parte de nuestro patrimonio cultural. Como una institución ampliamente respetada y honrada por los mexicanos, debe ser protegida ante el desgaste de una guerra contra un enemigo que esta en todos los sectores de la estructura social y que también permite ser desprestigiada por los vacíos legales y atacada por los oportunistas políticos.
Aun cuando desde los sectores políticos exista la tarea por la restauración del respeto por las fuerzas armadas, también debe ser objeto de análisis y tener bajo observación los incidentes generan toda una crítica a la cultura militar.
domingo, 21 de febrero de 2010
Los Frentes Abandonados
El pasado viernes, en el marco de la conmemoración del día del ejercito mexicano, la mayoría de los discursos estuvo enfocado en dos temas, primero en el agradecimiento a las fuerzas armadas por el apoyo que ha generado en los momentos difíciles de la población, caso muy reciente es el apoyo en las zonas afectadas por las lluvias inusuales que sufrieron habitantes de los estados de México, Michoacán y del Distrito Federal.
Otra parte del grueso de los mensajes fue, el que ocupa en estos casos al gobierno federal y de los cuales muchas entidades del país son victimas, la lucha contra la delincuencia organizada, una guerra emprendida que ha traído grandes resultados como la captura de figuras significativas de miembros de Carteles, históricos decomisos de droga y armas pero que también trae consigo grandes criticas como el abuso de los derechos humanos, la falta de un marco legal para el accionar del ejercito y que también tiene altos costos como es el alto numero de muertes y tal vez el factor que no sea tan bien vista esta medida, que la sociedad no percibe que vivamos en México más seguro.
Hago un señalamiento a las palabras del Gobernador Enrique Peña, en el que apuntó que no se debe de dejar la responsabilidad de solucionar este problema exclusivamente al ejército.
Lo expresado, es claramente para llamar la atención en las que muchas autoridades han dejado establecer los lineamientos y políticas que realizarán en materia de prevención, tratamiento y control de las adicciones.
Aunque existen leyes y programas para el control de las adicciones, son pocos los esfuerzos que las dependencias de los gobiernos hacen desde sus atribuciones en esta guerra. Sin importar que la cruzada nacional emprendida por el Presidente Calderón lancé cifras extraorbitantes de decomisos, arrestos, desarticulación de bandas no se podrá saber con certeza los resultados que se tienen en esta lucha.
El restringir la circulación de drogas ilegales, no endurecer medidas contra el lavado de dinero, la proliferación de mercancía apocrifita, mala educación, el olvido de tratamiento a los adictos y la criminalización de estos son algunos de los temas que impiden dar fin la guerra contra el narcotráfico.
Otra parte del grueso de los mensajes fue, el que ocupa en estos casos al gobierno federal y de los cuales muchas entidades del país son victimas, la lucha contra la delincuencia organizada, una guerra emprendida que ha traído grandes resultados como la captura de figuras significativas de miembros de Carteles, históricos decomisos de droga y armas pero que también trae consigo grandes criticas como el abuso de los derechos humanos, la falta de un marco legal para el accionar del ejercito y que también tiene altos costos como es el alto numero de muertes y tal vez el factor que no sea tan bien vista esta medida, que la sociedad no percibe que vivamos en México más seguro.
Hago un señalamiento a las palabras del Gobernador Enrique Peña, en el que apuntó que no se debe de dejar la responsabilidad de solucionar este problema exclusivamente al ejército.
Lo expresado, es claramente para llamar la atención en las que muchas autoridades han dejado establecer los lineamientos y políticas que realizarán en materia de prevención, tratamiento y control de las adicciones.
Aunque existen leyes y programas para el control de las adicciones, son pocos los esfuerzos que las dependencias de los gobiernos hacen desde sus atribuciones en esta guerra. Sin importar que la cruzada nacional emprendida por el Presidente Calderón lancé cifras extraorbitantes de decomisos, arrestos, desarticulación de bandas no se podrá saber con certeza los resultados que se tienen en esta lucha.
El restringir la circulación de drogas ilegales, no endurecer medidas contra el lavado de dinero, la proliferación de mercancía apocrifita, mala educación, el olvido de tratamiento a los adictos y la criminalización de estos son algunos de los temas que impiden dar fin la guerra contra el narcotráfico.
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