El deslave en Oaxaca, tragedia concurrente en las tierras del sureste del país, cuantas de ellas no se han podido evitar, recuerdo hoy al Secretario de Comunicaciones Ruiz Esparza o el encargado de Protección Civil, Arturo Vilchis que duerme tranquilo porque sabe los puntos de riesgo, dice que trabajan pero no disminuye la posibilidad de riesgo, parece no preocuparle aquellos que peligran su vida por vivir debajo de una colina o porque transitan una carretera.
Hoy por hoy, las tragedias por las inclemencias del clima toman dos formas de actuar, la primera vertiente y no es la más común es la de prevenir. Así lo hizo ver el Diputado Federal Luis Videgaray, quien dentro de los debates para corregir el presupuesto, que con prioridades equivocadas, que busca sostener las prioridades del gobierno y no el de la gente. Para los desastres naturales, no solamente se trata de remediarlos, sino invertir en infraestructura hidráulica y carretera, pero aparte de destinar recursos, tener las prioridades de terminar las obras que no han terminado, como es el caso del Canal de la Compañía que la CONAGUA ha sido incapaz de concretar esta tarea urgente en el Valle de México.
La segunda forma de actuar ante las contingencias naturales, es la que esta tomando fuerza entre los aspirantes a un cargo superior de elección de popular. Resalta su capacidad de respuesta para enviar ayuda a nuestros compatriotas en otros estados, las instituciones y la sociedad siempre responderán en un acto solidario, pero hay actores quienes en su audacia aprovechan para promocionarse, como si se tratará de actos de la formula 1, dan su banderazo, promocionan su ayuda con las poblaciones afectadas, son estos algunos de los ejemplos que deben regular al momento de enviar ayuda,
Punto y Seguido.
Es una ofensa para la sociedad en general, para los ciudadanos de a pie, cuando hoy los políticos se escandalizan porque el crimen organizado ha alcanzado a los presidentes municipales, sobre todo los últimos casos de ediles ultimados, piden operativos para proteger este eslabón de gobierno tan desamparado? y ¿los ciudadanos cuando? ¿Qué no somos los primeros desprotegidos?
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martes, 28 de septiembre de 2010
jueves, 4 de marzo de 2010
Y El Terremoto?
Fenómenos naturales generados dentro de la tierra y de los cuales hemos sido testigos, desastres vividos en Haití, Chile y el más reciente, el de Taiwan comienza a crear incertidumbre sobre si, que probabilidad existe que nos pase a nosotros, ¿Cuándo? Hay aquellos aventurados que advierten la inminencia de sufrir un terremoto de grandes capacidades.
Pero la pregunta que pocos se hacen es de pasar ¿estamos preparados? y ¿Qué aprendimos desde 1985?
En tiempos críticos, comienzan los comentarios sobre la capacidad de respuesta de las autoridades, al poco o escaso mantenimiento a la infraestructura de nuestro país y a la administración de la ayuda recibida ya sea domestica o extranjera, pero poco se ha puesto en atención sobre el aumento de la capacidad de la protección civil.
La creación de un fondo de desastres es sin duda un paso importante en la cultura de la protección civil así como la dotación de las herramientas necesarias para atender las contingencias, pero pareciera que la idea de protección civil es solamente una ayuda complementaria tras un desastre.
El dolor que vive las sociedad en los sismos de Haiti, Chile y Taiwan no se pueden catalogar de igual manera, los daños materiales existen, también heridos y las perdidas humanas, pero no se comparan en magnitud, por un simple hecho: la capacidad de aminorar los efectos devastadores de un fenómeno natural.
En lugar de preocuparnos cuando?, qué magnitud? Epicentro? De un un fenómeno que difícilmente podremos adelantarnos con la suficiente anticipación para no sufrir los daños, debemos de recapitular que tanto hemos avanzado en incorporar estructuras para la prevención, mitigación, auxilio y recuperación ante los desastres, no en normas ni leyes si no en soluciones reales.
Pero la pregunta que pocos se hacen es de pasar ¿estamos preparados? y ¿Qué aprendimos desde 1985?
En tiempos críticos, comienzan los comentarios sobre la capacidad de respuesta de las autoridades, al poco o escaso mantenimiento a la infraestructura de nuestro país y a la administración de la ayuda recibida ya sea domestica o extranjera, pero poco se ha puesto en atención sobre el aumento de la capacidad de la protección civil.
La creación de un fondo de desastres es sin duda un paso importante en la cultura de la protección civil así como la dotación de las herramientas necesarias para atender las contingencias, pero pareciera que la idea de protección civil es solamente una ayuda complementaria tras un desastre.
El dolor que vive las sociedad en los sismos de Haiti, Chile y Taiwan no se pueden catalogar de igual manera, los daños materiales existen, también heridos y las perdidas humanas, pero no se comparan en magnitud, por un simple hecho: la capacidad de aminorar los efectos devastadores de un fenómeno natural.
En lugar de preocuparnos cuando?, qué magnitud? Epicentro? De un un fenómeno que difícilmente podremos adelantarnos con la suficiente anticipación para no sufrir los daños, debemos de recapitular que tanto hemos avanzado en incorporar estructuras para la prevención, mitigación, auxilio y recuperación ante los desastres, no en normas ni leyes si no en soluciones reales.
miércoles, 3 de febrero de 2010
Frente Frío
En todo el centro del país se esta dejando sentir las inclemencias del clima provocadas por el frente frío número 28 y 29. Desde las bajas temperaturas que están sintiendo a pesar de que ya pasó lo más crudo del invierno, hasta las precipitaciones constantes durante los primeros días de este mes.
Si bien, las autoridades de protección civil rápidamente han emprendido medidas para proteger a las personas más vulnerables por el frío, la lluvia es la otra cara de la moneda, de la lentitud con la que responden las autoridades.
La lentitud no es, que tan rápido mandaron equipos para desasolvar el drenaje, o cuantas calles cerraron para evitar daños en vehículos o repartir cubetas entre las casas habitación para que sacarán el agua que había entrando en los domicilios, sino la incapacidad para no dar seguimiento y atención a los problemas de drenaje que ya han causado tantos daños.
Los desbordamientos en Valle Dorado, Chimalhuacán, Chalco y del Río Lerma son algunas lecciones que nos dejan año tras año la temporada de lluvias y que por más perdidas de materiales y riesgos de generar focos de infección, no se ha optado en muchos caso dejar de atacar el problema en el fondo, a veces resultando más económico repartir entre la población cobijas que modernizar los sistemas de drenaje.
Sin decir que, en cualquier parte del país donde se derivan problemas mayores por cuestiones drenaje el juego de culparse entre si es un determinante para no asumir responsabilidades dependiendo del nivel de gobierno.
Aun no es temporada de lluvias y ya sufrimos las primeras consecuencias por la falta de soluciones que consideren aspectos políticos, de desarrollo institucional para los organismos de agua, diseño, incluyente con las empresas y sociedad, con enfoque de largo plazo, así como obras para condiciones urbanas reales.
Si bien, las autoridades de protección civil rápidamente han emprendido medidas para proteger a las personas más vulnerables por el frío, la lluvia es la otra cara de la moneda, de la lentitud con la que responden las autoridades.
La lentitud no es, que tan rápido mandaron equipos para desasolvar el drenaje, o cuantas calles cerraron para evitar daños en vehículos o repartir cubetas entre las casas habitación para que sacarán el agua que había entrando en los domicilios, sino la incapacidad para no dar seguimiento y atención a los problemas de drenaje que ya han causado tantos daños.
Los desbordamientos en Valle Dorado, Chimalhuacán, Chalco y del Río Lerma son algunas lecciones que nos dejan año tras año la temporada de lluvias y que por más perdidas de materiales y riesgos de generar focos de infección, no se ha optado en muchos caso dejar de atacar el problema en el fondo, a veces resultando más económico repartir entre la población cobijas que modernizar los sistemas de drenaje.
Sin decir que, en cualquier parte del país donde se derivan problemas mayores por cuestiones drenaje el juego de culparse entre si es un determinante para no asumir responsabilidades dependiendo del nivel de gobierno.
Aun no es temporada de lluvias y ya sufrimos las primeras consecuencias por la falta de soluciones que consideren aspectos políticos, de desarrollo institucional para los organismos de agua, diseño, incluyente con las empresas y sociedad, con enfoque de largo plazo, así como obras para condiciones urbanas reales.
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